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Rey Estómago

Un monarca grande, redondo y trabajador. Su castillo está en el corazón de Guatolandia, rodeado de largas mesas donde descansan alimentos en diferentes etapas de su viaje mágico. Él es el encargado de transformar todo lo que comemos en energía y nutrientes para el cuerpo.

Usa una capa hecha de tiras de tocino con anillos de cebolla caramelizada. Su corona, de queso crujiente, está decorada con semillas de sésamo y gemas celestes de agua purificada. ¡Una corona digna de un rey con mucho sabor!

Es eficiente y muy sabio. Se toma muy enserio su trabajo y se preocupa por la salud de Guatolandia y de todos sus habitantes. Siempre está atento a lo que llega a su reino… porque sabe que cada bocado puede ser una gran aventura.

Felicitas

Tiene 3 años, el cabello amarillo como el sol y unos ojos que brillan de curiosidad. Nació en un momento especial: durante la pandemia de Covid-19, cuando las sonrisas se escondían detrás de las mascarillas y solo veíamos a los ojos reír. Así fue como ella aprendió a leer las miradas, descubriendo emociones en los gestos más pequeños. Desde entonces, confía en lo invisible, en lo que se siente aunque no se vea… como el cariño, la imaginación y la magia que vive dentro suyo.

Para ella, su cuerpo no es un misterio: es un reino con voces, señales y aventuras. Cada sensación es un mensaje, cada ruido una historia que merece ser escuchada. Felicitas aprendió que cuando algo se mueve, se hincha o hace ruido, no es casualidad. Es el Rey Estómago trabajando, la Princesa Intestino organizando, el Amigo Caca listo para su viaje o el Amigo Pipi pidiendo ir al baño. Por eso, los escucha con respeto. Ellos le hablan bajito, y ella les responde con acciones. Así cuida su cuerpo: prestando atención y acompañando lo que sucede adentro.

Amigo Caca

Marrón, simpático y siempre lleva una bufanda para su viaje, también un sombrero para que el tirón de la cadena no lo despeine. Tiene un estilo propio y una misión que cumple con orgullo, aunque muchos no se animen a hablar de ella.

Vive en una pequeña cueva dentro de Guatolandia, donde se prepara con entusiasmo para su gran momento: salir cuando el cuerpo ya no lo necesita más. Su hogar es ordenado, aunque con un toque de caos divertido, tal como él. Porque cuando llega la hora de decir “adiós”, el Amigo Caca lo hace con humor, valentía y hablando en rima. Sabe que su salida es parte del equilibrio del cuerpo… ¡y no hay despedida más importante que la suya

“¡No me hagas esperar, que no me puedo quedar!”

Amigo Pipí

Amarillo, chispeante y siempre de buen humor. Lleva antiparras de nadador porque le encanta chapotear, y no quiere que el agua le entre en los ojos cuando hace su gran salto.

Su misión es ayudar al cuerpo a eliminar los líquidos que ya no necesita, limpiando y liberando espacio para que todo siga funcionando bien. Por eso, necesita salir a tiempo, sin demoras.

Es inquieto, curioso y muy educado. Cuando siente que es momento de salir, da pequeños saltitos de aviso y espera que lo lleven al baño. Aunque a veces los niños quieran retenerlo, él siempre recuerda con una sonrisa: “Si me haces esperar, empiezo a saltar… ¡y me puedo escapar!”

Princesa Intestino

Elegante y serena. Lleva una falda hecha de delicadas fibras vegetales que se mueven como cintas cuando camina, reflejando su papel esencial dentro del Reino de Guatolandia. Aunque su apariencia es suave, su trabajo es uno de los más importantes y complejos del cuerpo.

 Vive en un palacio lleno de pasadizos que se entrelazan como un laberinto. En cada rincón hay frascos y estanterías de nutrientes, minerales y vitaminas, todos organizados con precisión. Allí, la Princesa trabaja sin descanso para asegurarse de que cada nutriente llegue justo al lugar donde se necesita.

Es meticulosa, paciente y muy organizada. Siempre encuentra soluciones cuando hay problemas y nunca se rinde, porque sabe que su tarea ayuda a que todo Guatolandia funcione bien. Con su inteligencia y cuidado, transforma el caos en orden… ¡y el alimento en fuerza!

Caballeros Riñones

Dos hermanos valientes y guerreros. Uno vive a la derecha y el otro a la izquierda del reino, pero siempre actúan como un equipo perfecto.

Su función es limpiar la sangre del cuerpo y separar todo lo que ya no se necesita. Gota a gota, van reuniendo esos sobrantes… ¡y así le dan forma al Amigo Pipí! luego, lo envían con mucho cuidado a la Princesa Vejiga, para que lo reciba.

Llevan armaduras porque están en una misión de defensa: deben proteger al cuerpo de todo lo que no sirve. Sus armaduras brillantes no son de metal, ¡están hechas de gotas purificadas! Así pueden moverse rápido, detectar lo malo y dejar pasar solo lo que es bueno. Su juego preferido es ver quién forma la gota más redonda.

En Guatolandia, todos saben que sin ellos, nada funcionaría igual. Porque no hay limpieza ni equilibrio sin los Caballeros Riñones.

Princesa vejiga

Delicada, brillante y siempre atenta. Lleva un vestido claro y elegante con una corona decorada con pequeñas gotas que simbolizan su trabajo: guardar, cuidar… y saber cuándo es el momento de soltar.

Su misión es recibir cada gota que le envían los Caballeros Riñones y  guardarlas con paciencia hasta que llegue el momento justo para despedir al Amigo Pipí. No se apura ni se distrae. Espera la señal perfecta.

Es ordenada, sensible y cuidadosa. No le gusta que la apuren, pero tampoco que la ignoren. Si pasa mucho tiempo y nadie la escucha, puede empezar a incomodarse… ¡y ahí sí que pide atención! Se ríe tan fuerte que hace cosquillas y ese es el momento de dejar todo y correr al baño.